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¿Para qué?

Los siguientes tres estados del ser:
  • Nos conectan con el ritmo natural de la respiración, con la pureza del alma y el silencio liberador.
  • Nos despiertan la espontaneidad, tanto para aprender a abrirnos plenamente al silencio interior del ser, como para aprender a cerrarnos libremente, al silencio inhibidor o aterrador acumulado en la mente racional humana.
  • Nos despiertan el poder de crear nuevas realidades, jugando como niños y reconociendo la maestría que nace en el proceso de una nueva humanidad.
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